Un año antes de terminar el colegio le comente a mis padres que no me convencía estudiar una carrera universitaria aún y que quería trabajar para ahorrar, viajar y vivir un tiempo fuera de Chile. Me apoyaron.

Viviendo al otro lado del mundo, me sirvieron mucho las habilidades que desarrolle en mi adolescencia tomando cargos de liderazgo comunitario para aplicarlos en diversos trabajos hasta que a mis 20 años, decidí que quería seguir por el camino de la educación pre escolar, comencé trabajando como ayudante y luego como parvularia en jardines infantiles , estudie algunos cursos de psicopedagogía para ver si me entusiasmaba la carrera, hasta que en un momento determinado tome la decisión de volver a Chile. Quería estar cerca de mi familia.

Con 25 años y habiendo adquirido 4 idiomas, se me abrió la posibilidad de abrir una cafetería saludable, junto a mi querida madre en Escuela Militar, Stgo. Formamos una comunidad, enseñamos hábitos alimenticios saludables, realizamos talleres de bienestar

Logre en ese periodo sacar un diplomado de Liderazgo y luego me certifique como Coach Ontológico porque siempre supe que es mi camino.

Llego la pandemia y todo se paralizo, al cabo de un año, cerramos el café y me tomo un periodo entender como retomar hasta que la vida me puso nuevamente a educar en una empresa de educación a domicilio de estimulación temprana. Al cabo de 1 año me ofrecieron sociedad. En paralelo seguí estudiando y saque un diplomado de mediación familiar. La maternidad toco mi puerta, y no 1 si no que 2 hijas de un poco más de 1 año de diferencia, por lo que he estado casi 4 años maternando.

Desde una edad temprana personas se me acercaban y me contaban sus temas personales, cuando era niña lo veía como algo normal, con el paso del tiempo, lo empecé a ver como algo que se me daba con facilidad y perdía la noción del tiempo escuchando a las personas.

Las personas me inspiran, es por esto que he vuelto como madre leona a acompañar a las personas en su desarrollo personal.